Piedad de la Cruz Ortiz Real nació en Bocairente (Valencia), España, el 12 de noviembre de 1842.
Fue una mujer que se sintió llamada por Cristo a una vida de especial consagración. Así creó en 1890 la Congregación de Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús.
Con fiel convicción se lanzó a enfrentar y combatir las pobrezas de su tiempo fundando obras para cuidar de las niñas huérfanas, de los enfermos, de los ancianos abandonados y todas las necesidades que experimentaba cuando se encontraba con su prójimo, en los cuales siempre veía a Cristo crucificado.
Vivió pobre y murió pobre, sentada en un sillón, porque “Aquel –decía señalando el Crucifijo– murió en la cruz y yo no debo morir en la cama, sino en el suelo”. Era el 26 de febrero de 1916.
El Papa Juan Pablo II la beatifica en Roma el 21 de marzo de 2004.

 

El Padre Alberto Hurtado C. s.j. nació el 22 de enero de 1901, en Viña del Mar. Se ordenó sacerdote el 24 de agosto de 1933. Era abogado, licenciado en Teología y doctor en Pedagogía.
En sus primeros años de sacerdote se volcó hacia los jóvenes y cuestionó el catolicismo por la desigualdad e incomprensión de los ricos hacia los pobres. Esto, sin duda, le provocaría grandes incomprensiones desde la misma Iglesia.
En su pasión por querer solucionar las miserias que veía en los hombres tocó puertas, recolectó fondos y movió corazones para crear y sacar adelante la Fundación Hogar de Cristo, donde cobijó a niños y viejos desamparados hasta llegar a lo que hoy día es.
Murió el 18 de agosto de 1952. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en octubre de 1994.
Posteriormente, el 23 de octubre del 2005, el Padre Hurtado fue declarado santo.